lunes, 2 de enero de 2012

Filosofía Tolteca

Este año empiezo mis escrituras con una filosofía preciosa: La Tolteca.

Fuera de los conocimientos arqueológicos en strictu sensu esta cultura me interesa mucho por su contexto espiritual. Ellos son los sabios de mesoamárica precolombina y como tales, sus enseñanzas llegan a lo más profundo del alma.


La Filosofía Tolteca se basa en los Cuatro Acuerdos.

1. Honrar la palabra. Ser impecable con las palabras. En la biblia cristiana, Juan 1:1, el apóstol dice que en el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Allí la importancia de la palabra es determinante. Sabemos por experiencia personal cuán doloroso puede llegar a ser un encuentro con las palabras de los padres, amigos, conocidos e inclusive de cualquier desconocido. Sabemos también como es ese agradable sabor de boca cuando alguien nos palabrea, nos mima con el lenguaje y nos hace sentir bien. La palabra es poder. Los Toltecas sabían que la palabra no es solamente un flatus vocis del que hablaban los latinos, un simple aire que sale de los pulmones y se los lleva el aire. No. La palabra es poder y como tal puede golpear o puede bendecir. Lo mejor de todo, y como siempre, es nuestro libre albedrío. La capacidad de decidir que palabras vamos a usar nos hace maestros de nuestra propia facultad linguística. Nos hace amos o esclavos de lo que callamos o decimos, respectivamente. Nuestro deber está entonces en saber HONRAR la palabra.Lo que decimos tiene que calzar con lo que hacemos.

2.No tomes nada personal. El trabajo interno con el egoísmo Esta regla de vida facilita enormemente el estado psíquico de paz mental. Si bien es cierto que lo que más importa somos nosotros mismos, todos llevamos el gen del egoísmo como huella de nuestra supervivencia, es también cierto que todo lo que nos sucede se lo hace en nuestra mente para otros. Recuerdo lo que decía Jaques Derrida cuando en el funeral de Roland Barthes hablaba de la muerte: "uno no muere para si mismo, muere para los demás". Somos los cocreadores de nuestra vida y ella se hace primero en nuestra pantalla mental. Por tal motivo todo lo que hagamos y las respuestas que recibamos las vamos a canalizar como si fueran para afuera. La verdad es que al tomarnos las cosas de forma personal estamos abriendo una herida difícil de sanar. En la vida no hay que tomarse nada como si hubiera sido hecho a propósito para hacernos sentir bien o mal.

3.No hagas suposiciones. Pedir datos antes de actuar Como psicoterapeuta veo constantemente las riñas de las parejas o de los amigos debido a este virus mental: suponemos que el otro sabe lo que yo quiero sin informárselo. Grave y craso error. Una de las formas más fáciles de errar es creer saber lo que la otra persona está pensando. Nadie puede meterse en nuestra mente y "escuchar" lo que estamos pensando. Nadie puede meterse en nuestras conexiones nerviosas y entender una respuesta si previamente no se ha explicado el contexto. Es nuestra responsabilidad por salud mental y espiritual pedir información acerca de algo que no entendemos, algo que no ha quedado claro o alguna instrucción que no podemos realizar. Es nuestra responsabilidad hacer saber a los otros lo que queremos honrando nuestra palabra.

4.Has lo mejor que puedas. Darse con integridad. El "darse" no es algo común, requiere de paciencia y más que nada de altruísmo, el opuesto del egoísmo. Hacer lo mejor que se puede hacer significa que en cada acción hecha dejemos nuestra firma de responsabilidad. ¿Cómo hago mi trabajo, mis estudios, mi profesión? No sería válido hacer lo que nos toca hacer solo para salir del apuro, solo para decir que cumplimos. Sería mejor hacer todo con la satisfacción del deber cumplido y con la tranquilidad de haber hecho lo que mejor que se podía hacer.

Es nuestra responsabilidad como habitantes del tercer planeta cuidar nuestros recursos y dentro de ellos el recurso más importante para la civilización: El Lenguaje.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Méritos y virtudes


Cuando estamos caminando, viviendo en general, estamos acercándonos a algo: la eternidad, y mientras estamos aquí en la tierra debemos llenarnos de méritos y virtudes, de esa manera podemos evolucionar y hacer de nuestra vida una virtud privada y pública.

Las coordenadas temporales en la cultura occidental son lineales. Creemos que hay un pasado inalienable, un presente en movimiento y un futuro en construcción y los tres tiempos están regulados por el topos, el lugar geográfico donde se suceden las cosas.

Estas coordenadas de tiempo y espacio nos generan causas y efectos en el cuerpo material en el que vivimos, un cuerpo, por cierto, lleno de fallas e imperfección. Todos los días soportamos su envejecimiento y las pastillas en la mesa de noche nos dicen que estamos deteriorándonos.

Sin embargo, a medida que envejecemos también podemos madurar emocionalmente. La forma de medir la madurez es la evolución, ese desarrollo gradual o avance de los organismos que los lleva a ser mejores cada vez.

¿Cuál es el topos, el lugar, donde se cosecha nuestra evolución? El futuro

¿Cuál es el tesoro que debemos cultivar en la tierra? Los buenos pensamientos, sentimientos y acciones. Así, con buenos pensamientos, buenos sentimientos y buenas acciones hacemos este presente que será el semillero del futuro.

Recuerdo una frase que he creado yo mismo en mis exploraciones por los confines de la desesperación y dice "PARA VENCER A LOS DEMONIOS SE DEBEN HACER MÉRITOS" y esos demonios están en nuestro propio interior, en esa parte demasiado humana llamada conciencia, en esa capacidad del propio ser humano para saber acerca de si mismo, de su existencia y de su interacción con el mundo. Allí en medio de la conciencia está el cerebro reptiliano que precipita a los seres humanos a ser simples entes seguidores de sus instintos, atados al miedo, la ira o el amor.

Afortunadamente los miles de años de evolución neurológica y adaptativa nos han llevado a ser concientes también de ese otro lado, el de el deber, esa emoción neocorteciana, esa obligación ética o legal que nos ha hecho llegar a la civilización y que ahora nos permite hablar de justicia, equidad, respeto y democracia.

Para evolucionar debemos hacer méritos, debemos dirigir nuestra energía a la consecución de un premio social o individual. El mérito brilla por el resultado. Un premio o un reconocimiento puede llenar la vida de sentido y viceversa. Para llegar al premio es indispensable llenarse de sentido. Una vida sin sentido no puede resultar meritoria.

Además, para evolucionar necesitamos desarrollar virtudes, cualidades que la cultura ha denominado como correctas. Y el camino no es difícil, debe ser un camino con corazón. Cuando cumplimos con nuestras responsabilidades, cuando a través de nuestro comportamiento damos luces a otros seres que nos ven, que nos escuchan que estamos dando lo que podemos, enseñando o compartiendo en y de nuestro trabajo, entonces somos merecedores de una gran recompensa, la paz mental.

Queda bajo nuestra responsabilidad obtener los méritos que creamos nos los merecemos por el desarrollo de nuestras virtudes.

domingo, 18 de septiembre de 2011

El camino del sapiens sabio


Desde hace un par de semanas estoy investigando una filosofía que llegó hace mucho a mi vida y que por los motivos propios de transitar por esta tierra, entre ellas el descuido, he dejado pasar.

Ahora que me siento a reflexionar y que me alegra contar con la ayuda de varios amigos y amigas que han recorrido más que yo, puedo ingresar al mundo del TAO.

El TAO es una forma de entender el mundo y uno de los requisitos para poder ver desde su arista es estar dispuesto a aprender. Y hoy quisiera escribir lo poco y fundamental que he aprendido y que he digerido.

En la filosofía TAO se toma a la interacción, la forma como llegamos y como nos comportamos con otros, la forma en la que ejercemos influencia los unos sobre los otros reciprocamente,como una alternativa de crecimiento espiritual y ciertas virtudes facilitan la interacción: humildad, sinceridad, espontaneidad, generosidad y desprendimiento.

La humildad es una actitud, una postura que se asume racionalmente. Nadie nace humilde y en la vida posiblemente presumamos de nuestros logros. En la vida podemos llegar a tener mucho y hacérselo saber al mundo mas la actitud del practicante de TAO debe ser prudente, adecuada, medida.

En la vida podemos no reconocer nuestros fracasos y debilidades y pasar por petulantes, vacios de sentido aún cuando la billetera diga que estamos llenos de dinero. Y la actitud del practicante de TAO es asumir sus derrotas y saber que va a ser débil en varias circunstancias y tomarlas como lecciones, como enseñanzas del camino mismo de la vida humana. Nuevamente lo que impera es una decisión, una actitud frente a la vida. Humildad.

Cuando hemos logrado algo podemos hacérselo conocer a los demás actuando con orgullo y soberbia pero si practicamos el TAO se nos impele por protección persona y espiritual a asumir todo con humildad, con bajo perfil.

Nuestra vida debe estar llena de Verdad, que cada poro de nuestro cuerpo sea sincero, que no necesitemos fingir o mentir para que así se conozca de veras nuestro corazón y por antonomasia, nuestras intenciones.

También es necesario asumir una actitud de desapego, un desasimiento de las cosas para que de nosotros fluya la generosidad y el desinterés.

Una vida consagrada al CAMINO, al TAO universal está ceñida por la simplicidad, la creatividad y el espíritu de pacificación. Que en todas las áreas de nuestro interactuar cotidiano lo visible sea la fraternidad y la ayuda.

La psicología cognitiva nos da nuevas luces acerca de algo que para Oriente era ya sabido: el procesamiento de la información parte de a) el contacto (interacción), b) de la información que se intercambia (palabras adecuadas y prudentes) y c) del reconocimiento de la interacción. Para el TAO, el arte de vivir está en combinar la simplicidad, el no juzgar a nadie ni a nada y la creatividad en todas las actividades que hagamos.

El mensaje es simple: aceptar las cosas tal como son, con humildad, sinceridad, espontaneidad, generosidad y desprendimiento y eso se logra al despertar.

Que nuestra misión sea despertar y seguir el camino que nos lleve a nuestro encuentro con el todo.

Que así sea.

miércoles, 27 de julio de 2011

Ser juiciositos




La niñez es una época determinante en el desarrollo psico-social de nuestra identidad. Gracias a este paso obligatorio por la vida, cuando todo es lúdico, cuando lo que más importa es pasarla bien con los amigos en la bicicleta o en el parque, hemos llegado a ser lo que ahora somos.

Hoy precisamente, después de que la Corte Provincial de Justicia de Pichincha nos convocó por segunda vez a mesa de conciliación a nuestros abogados y al abogado del banco pichincha y que por segunda vez en estos 56 meses de juicio el representante del banco dice que EL BANCO PICHINCHA NO NEGOCIA porque está en el derecho de anular créditos cuando se le ocurra, hoy precisamente pensaba en mi niñez.

Y esa fue la única prueba de descargo que arrojó el banco en nuestra contra. Y nosotros presentamos documentadamente más de 4 pruebas que ya de por si demuestran que nosotros estamos en la verdad. Y el banco sigue ciego.

Y yo me acordaba de mi niñez.

Mi abuelo me solía decir que sea juiciosito y siempre me recordaba cada vez que visitaba su hermosa casa con flores, que debía estar quietito, que no debía joder a los mayores y que debía respetar a todos como a mi mismo. Que sea juiciosito.

En términos y representaciones de mi abuelo he sido juicioso toda mi vida. Hasta ahora me acuerdo de no hacer bulla porque podría molestar a los vecinos, hasta ahora me gustan las cosas rectas, aunque sé cuan difícil es mantenerse erguido, y me encanta el consuelo espiritual que mi abuelo me ofrecía cuando me decía que debía aprender a postergar. Que todas las cosas no vienen de repente y que se necesitaba paciencia. Eso en psicología se llama TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN.

El recto obrar y el ser juiciosos se conectan , a mi parecer, a través del concepto de justicia, de equidad y de la vida ordinaria. La razón es simple; uno es justo cuando previamente se ha entrenado en la equidad al aplicarla en la vida de todos los días, la vida cotidiana. Nuestra tarea consiste en vivir los valores que nos legaron nuestros abuelos hace ya algunas décadas a lo largo de las 24 horas del día.

Sin embargo, entre la equidad y la vida cotidiana existe una mediación, un código de ética aprendido desde la infancia, grabado en nuestra memoria primitiva, establecido como creencias que se manifiestan en las conductas. Recordemos que las conductas son la confirmación de las palabras a través de la acción participativa. Las conductas son representaciones de nuestras inteligencias colectivas aprehendidas durante nuestra infancia.

Recordaba mi infancia cuando mi abuelo Miguel me enseñaba que debía ser juiciosito para que esa experiencia de niñez se transforme en virtud y luego en un juicio que me serviría como lección de vida.

Algunas veces el abuelo severo nos decía cuando llegabamos con novedades o con una pierna descarnada y ensangrentada o una lombriz entierrada y rosada o un pedazo brilloso del juguete de otro niño !CÁLMENSE, SEAN JUICIOSOS! CÁLMENSE QUE NO ESTÁN SOLOS, EL COSMOS LOS PROTEGE! y era maravilloso sentirse al abrigo del ancestro y cobijado con su sabiduría.

El abuelo Miguel me enseño a:

1. Jugar limpiamente
2. Trabajar primero y divertirme después
3. Aprender las (y de las) lecciones desagradables
4. Escuchar con paciencia las explicaciones aburridas.

Que sabio era el mayor. Con su pañuelo mugroso rojo con el que limpiaba todo, incluido mi sudor, y su propio proceder el me enseñaba a no hacer trampas en el trato con los otros, a no hacerse el importante con el éxito ajeno como si fuera suyo, a no avergonzarme de mi falta de conocimiento, a no quedarme con lo aprendido como última palabra y a actualizar mi mente constantemente, a cumplir mi palabra para que la gente confie en ella, a ser pacientes y a mantener el semblante fresco.

Y ahora que estoy grande y mi abuelo murio hace 28 años he aprendido varias lecciones por mi propia cuenta:

1. Ser muy compasivo primeramente conmigo mismo
2. Cumplir con mi palabra
3. Cumplir con mi deber profesional
4. No jugar con fuego
5. Mantener la compostura y saber que debo buscar la ocasión y el tiempo adecuado para decir la verdad que podría herir los delicados oídos de mi escucha, paciente, amigo, familiar, ser humano.
6. Controlarme en mi decir y en mi hacer sin darle cabida al dramatismo patético.
7. Ser siempre plenamente conciente de mis palabras y del peso que poseen.

Ahora se que la verdad me hará libre y que la verdad es el bien común.

Aún cuando el banco pichincha haya dicho que no quiere ninguna negociación por segunda vez yo aprendí que no puedo confiar en su eslogan "en confianza".

Casualmente la locución adverbial "en confianza" se la utiliza cuando hay algo que esconder, algo que ocultar. Cuando decimos "te lo cuento en chiquis, en corto o en confianza" tienen el mismo significado, te lo cuento ocultamente, para que otros no sepan. http://www.wordreference.com/definicion/confianza

Aprendí también que dos son los valores que el abuelo remachaba constantemente: ser juicioso y ser bondadoso porque los dos valores, la justicia y la bondad son en si mismos preservantes mentales que sirven para curar las aberraciones de la culpa.

Entendí que mi vida debe estar llena,como un cuenco con agua, de sabiduría que se basa en la experiencia del juicio y la bondad.

Gracias a mi abuelo que me enseño tanto.