martes, 19 de marzo de 2013


Del amor al odio hay más de un paso.
Interpretación psicoanalítica del amor y la fe.

Por: Lobsang Espinoza. Psicoterapeuta, Semiólogo.

El opuesto del amor no es el odio, es el miedo
Y el miedo es la ausencia de fe.
Un Curso de Milagros

A Cecilia, Saraí e Ignacio, mi familia

A Kant, Schopenhauer, Freud, Lowen y Fromm, mi otra familia


Introducción

Los seres humanos estamos acostumbrados al uso racional de nuestros recursos mentales. Estamos casi seguros que si lo podemos percibir con los 5 sentidos entonces es real y usualmente no le damos el crédito a aquellas cosas que sin ver, damos por sentadas. La digestión, la respiración, o la circulación son actos involuntarios mientras que el pensamiento y la imaginación son actos voluntarios y los dos, voluntarios e involuntarios, se afectan cuando las emociones encuentran un medio de descarga.

Dentro de esos actos voluntarios se encuentran la imaginación, la atención, la memoria, la emoción y el aprendizaje que hacen juntos un TODO interconectado que nos permite tener una vida con “cabales” aquellas viejas riendas que se les ponía a los caballos para que siguieran su ritmo sin perder el rumbo. Por supuesto, todos necesitamos emocionarnos por alguien más allá de nuestro narcisismo. Le ponemos atención a aquello que amamos, lo imaginamos saludable y feliz, lo recordamos con gusto, con placer y aprendemos conforme pasa el tiempo a amarlo con la misma intensidad aunque de manera distinta.

Recordemos que no solamente interpretamos la vida por la vía racional, el lado izquierdo del cerebro, además necesitamos una vía “irracional”, o mejor dicho, una vía creativa, el lado derecho del cerebro, y una forma de hacerlo es la paradoja.     

A diferencia de lo racional, una paradoja es un contrasentido. Se la usaba en la antigua China y en Japón para provocar en los discípulos una emoción insólita: la sorpresa.
A los monjes ZEN les explicaban el mundo en paradojas. “Cómo sería el sonido del aplauso con una sola mano”, por ejemplo.  Usualmente se nos hace difícil conciliar las paradojas que la misma vida nos plantea.

En nuestro siguiente relato encontraremos en el mismo lugar lo finito y lo infinito entretejido como la figura y el fondo, como el entorno y el medio.

Al salir a caminar por el parque, veo un árbol y desconozco realmente cuantas hojas tiene. Primera parte de la paradoja. En un espacio habitado por un árbol vive el infinito. Luego, admiro el verdor del árbol cuidado por el municipio y catalogado como “árbol nominado” y la combinación que este bello color verde puede producir con los otros más calientes a su alrededor, como el rojo, amarillo o anaranjado, o más fríos en un fondo más etéreo y astral, como el celeste, el índigo y el violeta es total, resulta en un encuentro emocional vertiginoso. Y para no irnos más lejos, ir al mercado de San Roque o al de Santa Clara a comprar frutas amarillas y anaranjadas, verduras rojas y violetas, azules y celestes y al encontrarme con las verdes hierbas para el asado me confirma que el amor tiene color.

Segunda parte de la paradoja, en un tiempo habitado por quiteños es muy posible encontrar todos los colores del arcoíris sin dificultad. Los siete colores, rojo, anaranjado, amarillo, verde, celeste, azul índigo y violeta se despliegan entre geranios, violetas, cactus, hiedras, guantos y bugambillas. Los siete colores habitan en Quito y sus alrededores. Y esos siete colores producen la gama infinita de gradaciones.

Ahora, entremos en materia.

Ejerzo la docencia universitaria desde hace 13 años y la psicoterapia desde hace 7 años. Mi interés por el psicoanálisis y la mente son añejas. Desde la infancia me deleitaba ver en la repisa de madera los libros de mi casa. Obras de psicopedagogía, psicología educativa y psicología infantil rondaban la sala de estudio y el cuarto de mi madre; ella fue profesora de infantes, leía constantemente estos temas y aplicaba los conocimientos psicológicos en la escuela en la que enseñaba porque sus alumnos la amaban. Creo que la amaban porque como a mí, mi madre les tenía fe, los motivaba constantemente y los felicitaba.

He optado por la psicoterapia como el modo de poner el pan en mi mesa por un llamado, un sentido de vida. Desde los 24 años enseño en la Universidad y a los 28 hice una terapia psicológica transpersonal que cambio mi rumbo de vida y desde entonces  he conocido en carne propia la mayoría de los sufrimientos que mis pacientes exponen en consulta. Me he dedicado a investigar cómo trabaja nuestro pensamiento y he confirmado que para amar a algo o a alguien verdaderamente debo conocerlo y debo tenerle fe además de cuidarlo y ayudarlo a crecer.

En esta conferencia divido el conocimiento en cuatro partes: Psicoanalítica, Fisiológica, Espiritual y Empírica. En Psicoanalítica escribo y leo sobre Freud y Fromm, una aproximación teórica al amor maduro. En Fisiológica escribo y leo acerca de la “anatomía” del amor, la parte neurológica de este organismo corporal que pulsa mecánicamente y ama psicológicamente. En Espiritual describo la relación entre el amor y la fe y finalmente en Empírica explico mis propias motivaciones y conclusiones sobre el amar.

Así que, sigamos adelante.


1.    Psicoanalítica
En el famoso libro “El Arte de Amar” de Erich Fromm, psicoanalista alemán, se menciona que un amor fructífero, uno que tiene meta, uno que quiere algo mejor para sí mismo y para los demás es el amor que tiene una orientación productiva y se caracteriza por la capacidad para amar al prójimo, la capacidad para ser humilde, el esfuerzo para lograr lo propuesto, la fe y la disciplina. Todas ellas características de un ser humano maduro.

Sigmund Freud, el creador del psicoanálisis, describió cuatro tipos de caracteres psicológicos que están ajustados a fases de crecimiento y con ellas a zonas corporales erógenas. La primera zona está en la boca y se denomina fase oral. Todos hemos disfrutado de un delicioso dedo pulgar en la infancia, el nuestro, sustituyendo el pecho de mamá.  

La segunda zona está en el ano y se denomina fase anal. En algún momento de la infancia y hasta ahora en nuestra vida adulta, sentimos ese enorme placer de aguantarnos hacer caca. Fue uno de nuestros primeros accesos privados al goce.

La tercera fase llamada fálica responde a la zona de los genitales. Se auto descubre la masturbación y el placer emerge como un alivio de las tensiones internas.

Y finalmente, después de un par de años de latencia, vendrá la fase madura de la sexualidad humana, la fase genital. El individuo deja su propio narcisismo, su auto enamoramiento, y se entrega a una experiencia que le llevará a la madurez; se hace consiente que debe encontrarse a sí mismo en el otro.  Se da cuenta que debe ceder una parte de ese narcisismo para poder amar al otro. Se da cuenta que debe aprender a amar, a hacerse responsable y a cuidar lo que ama porque solamente lo que uno conoce puede amarlo profundamente y lo que uno ama crece.        .

La tipología ayuda al psicoanalista a trazar una ruta de camino terapéutico para apoyar a la persona que sufre psicológicamente.

Según Freud, existen personalidades orales, anales, fálicas y genitales cada una con su propio entramado que se arraiga en la psique de la persona misma. Los orales, por ejemplo,  tienen un lema particular: “Haz luego por mí lo que yo AHORA hago por ti” y suelen ser pasivos, maternalistas, poco hostiles; su carácter presenta rasgos de amabilidad, optimismo y generosidad.

Los anales también tienen su lema: “Quien me da algo es mi amigo, quien desea algo de mí es mi enemigo”, su forma de contactarse con los demás es bastante mercantilista y tienen preferencia por el dinero como instrumento que les facilita acaparar: ahorrar y acumular objetos (coleccionistas). Se caracterizan también por el orden, la pulcritud, la terquedad y el amor al poder de tipo sádico.

Los fálicos, en cambio, tienen una apariencia de fuerte seguridad en sí mismos, con arrogancia y una conducta altanera. Se anticipan a cualquier presunto ataque con agresión y suelen ser los provocadores de las peleas.

Estos tres tipos de caracterología psicoanalítica son fases normales del desarrollo psicológico, conductual y cognitivo del ser humano como hemos explicado en párrafos anteriores. En la adultez, la teoría dice que el humano que ha logrado pasar por todas estas etapas llega a un amor maduro, a uno en el que es capaz de darse y que se debe aprender. No solamente espera recibir o hacer las cosas por un beneficio futuro sino que también da porque ha madurado, porque se siente entero. El propio ser toma conciencia que debe abandonar paulatinamente su egoísmo y transformarlo en altruismo. Así se llega al carácter genital o maduro.

En los trabajos de Erich Fromm “El arte de amar”, “El miedo a la libertad” y “Ética y psicoanálisis” la atención del autor se concentra  en este amor maduro. Según Freud, el carácter genital o maduro presenta estas características: la ternura, la capacidad de amar y la productividad; el ser humano maduro psicológicamente responderá a las características más representativas de las etapas anteriores: amabilidad, amistad, iniciativa y energía del carácter oral; perseverancia y resistencia del carácter anal y razonable seguridad y confianza en sí mismo del carácter fálico.    

Erick Fromm pertenece a una generación impulsada filosóficamente por el existencialismo. Las décadas de 1950 y 1960, tiempos de posguerra, favorecieron la atención del público mundial hacia temas de corte teológico. Este público mundial estaba ávido de respuestas frente a lo absurdo del conflicto armado. Y el existencialismo satisfizo esta necesidad intelectual tanto para creyentes a través de la filosofía existencialista cristiana de Kierkegaard como para ateos mediante Sartre. Y esa oleada filosófica llegó también al psicoanálisis. Ya desde el siglo XVIII Kant, Schopenhauer, Nietzsche y finalmente Heidegger, todos de ascendencia alemana, desarrollaron el concepto de lo causal; según Kant, todos los acontecimientos del mundo físico están determinados causalmente y lo que percibimos es una representación de nuestro mundo interior. “Vemos las cosas no como ellas son sino como somos nosotros”

Ahora, el Psicoanálisis Social del que parte Fromm, acepta que la psicología puede ser la base para elaborar normas válidas y objetivas de conducta y con ello favorecer los cambios que cualquier sociedad necesita. Una de las formas para suscitar estos cambios es tener la plena conciencia de que el ser humano puede llegar a tener un carácter  productivo. Los humanos debemos identificar que en nuestra naturaleza ya existe la capacidad de ser bondadosos y fructíferos, es decir que estamos predispuestos y somos capaces de amar con bondad a la vez que puedo ayudarme a mí mismo y a los demás a ser provechosos para el bien de todos. El ser humano encuentra la realización plena de sus facultades y con ella su propia felicidad en relación y solidaridad con sus semejantes.

Para el psicoanálisis el proceso terapéutico está orientado a restaurar la salud mental mediante el uso de la razón y la verdad. En el discurso analítico se denominan orientaciones pregenitales a las etapas del desarrollo psicológico explicadas arriba como fase oral, anal y fálica. Son las fases previas al amor maduro. Durante la evolución psicológica del individuo, las características predominantes de un amor “pre maduro” serán las actitudes dependientes, insaciables y avaras. Mientras que el amor genital o maduro lleva al individuo al desarrollo de sus propias virtudes; al desarrollo productivo de sus talentos y al perfeccionamiento de los dones.

En la caracterología psicológica de Freud la virtud será el fin natural del desarrollo del ser humano. En este caso, la virtud consiste en aceptar la responsabilidad para consigo mismo y además en tomar conciencia que el significado de su propia vida se basa en el desarrollo de sus propios poderes, esto es, en el desarrollo de sus dones y talentos.

El ser humano psicológicamente maduro se relaciona con el mundo  a través de dos formas: reproductivamente, repitiendo lo que ha aprendido y generativamente, re-creando  lo aprendido de forma espontánea y nueva por medio de la actividad de los propios poderes mentales y emocionales.

Ahora veamos cómo funcionan las emociones

2.    Fisiológica

Las reacciones emocionales de los seres humanos aparecen antes que el razonamiento y la reflexión, esto es, desde la misma concepción. El nonato siente lo que su madre siente mediante el cordón umbilical. Recuérdese que las emociones primeramente son actos mecánicos. Luego, en milésimas de segundo, se procede a la interpretación de esa excitación corporal mediante procesos perceptuales.

La emoción significa movilizar, es decir, poner en movimiento el organismo. Científicamente, la emoción es la ruptura del equilibrio interno producido por un rompimiento de la continuidad. Nos ponemos rojos cuando alguien nos felicita; se nos agranda la pupila, sin nuestro consentimiento voluntario, cuando alguien nos agrada; sentimos como se nos hiela la sangre cuando algo nos da pavor. Las emociones son estados psíquicos. Podemos hacer una comparación. El cuerpo humano necesita refrescarse y mantener una temperatura normal. Cuando algo en nuestro cuerpo no funciona adecuadamente, una bacteria, un parásito, la fiebre es la principal aliada del cuerpo. Calienta a la bacteria hasta matarla hervida literalmente.

De la misma forma, la emoción aumenta o disminuye la energía del organismo así como el cuerpo aumenta o disminuye su temperatura para mantener el equilibrio. Tal como los procesos mentales de aprender y memorizar están relacionados y son fundamentales al raciocinio, la emotividad es esencial para la vida psíquica. Necesitamos expresar emociones. Muchos ciudadanos que vivieron en regímenes políticos autoritarios donde estaba prohibida la demostración de afectos, prefirieron el suicidio. La falta de expresión de afectos sigue perturbando la mente de personas que por razones políticas, religiosas o educativas mantienen un Súper Yo, el lado autoritario de la mente, extremadamente dictatorial y represivo.

 Las emociones están relacionadas con los reflejos, la actividad glandular, la presión arterial, la actividad visceral y con las asociaciones mentales. El sentimiento, que es una emoción fluctuante, permite nuestra adaptación a los procesos vitales y la emoción propiamente dicha siempre va acompañada de excitación, por lo tanto, la emoción es una falta de adaptación y para regresar a este equilibrio el cuerpo genera alguna descarga corporal (mecánica) o emocional (glandular). Así, las emociones excitantes tienden a volver al anterior estado de fluctuación en la dinámica de la personalidad.

3.    Espiritual

¿Por qué es saludable tener fe?
El miedo existencial es una constante en la vida del ser humano. Una vez que se ha desprendido de su madre, ha dejado de lactar, se ha alejado del pecho el humano empiezan un proceso de adaptación a un medio lingüístico. Se enfrentan a las palabras, al significado de la vida. Y eso en la especie humana puede generar desesperación. Su misma supervivencia está condicionada por el uso del lenguaje, verbal o no verbal.

Una de las características de un individuo depresivo es la falta de fe. El miedo, la desaparición de soportes ontológicos y la ausencia de esperanza son parte de un cuadro frecuente en el paciente deprimido. Las crisis por las que todo ser humano “normal” debe atravesar se hacen, para el depresivo, una carga gigantesca que solo con la fe se puede aliviar y, si la circunstancia lo amerita médicamente, con el uso de fármacos.

Pero, ¿qué es la fe?

En mi contexto laboral veo con frecuencia una constante en la persona dolida, golpeada por las emociones descontroladas de la desesperación y la zozobra, veo la desesperanza. “Ya nada será igual, sería mejor estar muerto, para que vivir” responde el consultante ante su terapeuta. En sus ojos se percibe claramente su desconfianza para volver a estar mejor; la incredulidad y la duda le acompañan a cada paso que da y su cuerpo se enferma con mayor facilidad. Las defensas físicas del sistema inmunológico fallan y cualquier gripe puede enviar de un tirón a la cama a quien ha descuidado su fe.

El paciente sin fe, depresivo o no, pierde el impulso para alcanzar sus metas, disminuye notablemente el deseo de comunicarse y su afán de esforzarse para conseguir cualquier cosa casi ha desaparecido. Usualmente, la manera de aliviar la tensión psicológica se manifiesta como un exceso en la búsqueda del placer; esta búsqueda, que a la larga es dolorosa, se sacia consumiendo objetos, sustancias, comida y cualquier cosa que disminuya ese malestar, aunque temporalmente.

Relacionado con la fe, el difunto psiquiatra neoyorquino Alexander Lowen mencionaba que es necesario expresar la fe y una de las formas de hacerlo es amar. “un acto de amor es una expresión de fe y quizá la más sincera que se pueda hacer. En el acto de amor uno abre su corazón al otro y al mundo. Esta acción, que llena a la persona de una alegría inexpresable, le expone también a un daño profundo……La persona que no tiene fe no puede amar y la persona que no puede amar no tiene fe”

Así mismo, en el dogma cristiano la fe es  una virtud teologal que consiste en creer las verdades de la religión sin ver. En el libro del Nuevo Testamento, Hebreos capítulo 11, verso 1, la Biblia afirma que la fe es “aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que no se pueden ver”

Usualmente asociamos la fe al buen concepto que se tiene de alguien o de algo;  cuando tenemos fe, confiamos en nosotros mismos, en las personas y en las cosas que nos rodean; les damos crédito, les ponemos atención. Experimentar la fe dota de seguridad a quien la siente y le permite aseverar que una cosa es cierta. La fidelidad, la verdad y la sinceridad son los valores más cercanos que acompañan a la fe y se la aplican a la cotidianidad cuando confiamos y damos crédito a lo que estamos haciendo.

Muchas veces, cuando se habla de la fe, se debe entender el concepto desde una perspectiva amplia, distinta a la percepción habitual, la religiosa judeo-cristiana. La fe llega a ser un factor determinante en la vida misma. Todos los seres vivos, plantas, animales y humanos, sabemos  que algo nos fluye dentro. Schopenhauer, el filósofo alemán, le llama VOLUNTAD.  En las plantas es la sabia bruta, en los animales, el instinto. Sin embargo, los humanos damos por hecho que el corazón late y la vejiga se llena, es orgánico, axiomático, natural; es cuestión de fe. La fe va más allá de la confianza y se enraíza en una certeza inefable. Y cualquiera sea nuestra creencia religiosa, la fe la trasciende. 

Esa fe se incrementa cuando en la vida existe una voluntad, una motivación, un sentido. En psicología se conoce a esa motivación como “La voluntad del sentido”. Esta voluntad de sentido es una teoría desarrollada después del holocausto Nazi por el médico austríaco Víctor Frank. Contextualicemos: psiquiatra judío, 1940, Nacional Socialismo. Como médico psiquiatra y residente forzado en los campos de concentración, Frank comprendió que una de las motivaciones fundamentales para continuar con la vida era saber si ésta tenía algún sentido, algo sobre lo cual sostenerse. La vida, como la voluntad, necesita por sí misma para manifestarse de un soporte, de una representación.

El concepto de “VOLUNTAD” había sido estudiado a mediados del siglo XVIII por el filósofo alemán Arthur Schopenhauer. Él afirmaba en su filosofía que la voluntad es la fuerza que mueve todo y que esa voluntad necesita visibilizarse. Lo hace en forma de re-presentación, es decir asumiendo una forma que bien puede ser mineral, animal o humana. La voluntad necesita  visibilizarse y siempre consigue representarse.

En el siglo XIX, a este estudio de la “VOLUNTAD” de Schopenhauer se le unirá otro filósofo coterráneo, Frederick Nietzsche. Nietzsche desarrolla la idea que dice que el ser humano responde a una voluntad de poder. Necesita del poder para realizarse. Necesita de la autoafirmación. Esta teoría la seguiría posteriormente Alfred Adler psicoanalista vienés quien desarrolló la teoría psicoanalítica de “la voluntad de poder”.

Ya en el siglo XX y después de la publicación del texto “La Interpretación de los sueños” el fundador del psicoanálisis Sigmund Freud desarrolla la idea de la voluntad del placer; el ser humano responde a la satisfacción de sus instintos. Todo en la vida, según él, se resume a una simple cosa, obtener placer para mitigar el dolor aunque resulte ser paradójicamente destructivo.

Retomando el tema de la fe, bien podemos decir que la persona que tiene fe es fuerte, su vida tiene sentido. La fe del individuo puede verse en la expresión lingüística y no lingüística. Su vitalidad interior como ser viviente se manifiesta en sus acciones. La fe hace fuerte al individuo porque lo pone frente a su propia vitalidad que es la medida de la seguridad que el individuo siente hacia sí mismo y hacia la vida. Lowen dice que la fe es la fuerza que une al hombre con su futuro.

De cómo el poder disminuye la fe y como la fe no requiere del poder

Desde una visión psicoanalítica, la fe tiene dos lados: uno consciente, conceptualizado como una serie de creencias o dogmas y otro inconsciente, ese sentimiento inexplicable de confianza en la vida que subyace a las creencias, que va más allá de lo que entendemos por doctrina religiosa y que dota de vitalidad y sentido a la forma. La fe es la innegable confianza en algo que los sentidos no perciben. Algo que trasciende al ser humano y lo pone en relación consigo mismo y con lo que le rodea. La fe lo contacta con el exterior mediante su propio universo interior.

Sin embargo, muchas veces se confunde a la fe con el poder. El poder lleva consigo aparejado al miedo. Como seres humanos, 50% biológicos, somos criaturas que necesitamos seguridad, no solo apelamos a nuestros instintos. Hay ese otro 50% más, el civilizatorio civilizado, y requiere de una manifestación visible y la forma prototípica es el poder.

El poder se entiende académicamente como el dominio, la facultad y la jurisdicción que uno tiene para mandar o ejecutar una cosa y generalmente el humano ve su presencia, la del poder,  como una forma de asegurarse ante las posibles dificultades de la vida. A mayor poder, mayor sensación de seguridad. La dificultad está en la voracidad adyacente al poder, el ser humano parece no contar con el suficiente poder como para sentirse seguro. Siempre quiere más.

El poder, a diferencia de la fe, es una fuerza impersonal. Puede como no estar y se experimenta el miedo a perderlo; entonces, cuando el poder se incrementa, le sobreviene la codicia. Quien tiene poder es envidiado, sabe que los demás intentan arrebatárselo. No así para el que tiene fortalecida la fe tal como si de  un músculo se tratara, porque quien confía en lo que los ojos no ven será bendecido con la certeza.

Psicológicamente, el poder presenta una paradoja, tiene dos lados al igual que la fe. El lado exterior que parece proveer un grado de seguridad a quien temporalmente lo posee y el lado interior, en cambio, que no deja en paz a su poseedor. Para quien tiene el poder, su relación consigo mismo y con los demás es inestable, volátil, podría estallar en cualquier momento. Quien posee poder debe mantenerse vigilante, constantemente a la defensiva. Como menciona Lowen, un ego inflado por el poder precede y puede ser responsable de una ruptura en la estructura social o en la personalidad individual.

El caos de “agarrarse al poder” ha sido en nuestro país una forma de manejar la política y una clara forma de inseguridad existencial para los ciudadanos. No se nos ha enseñado a tener fe en la Política y menos aún en los políticos. Se nos ha enseñado a tener fe en un dogma en particular y de esta manera, nos hemos identificado sólo con la parte consciente, el lado superficial de la fe y la realidad. Cuando le damos importancia a las cosas superficiales suele suceder que se pone mayor énfasis en las diferencias. Las diferencias justifican y racionalizan los conflictos y la lucha por el poder.

De esta manera, la fe se opone al poder en que no busca tener el control. Un ego inflado, sin sustancia y con poder, vivifica la sensación de control y se separa de los valores espirituales tradicionales que le hemos asignado a una fe más completa: sentimiento de unidad con el prójimo, sentimiento de unidad con la naturaleza, placer de la respuesta espontánea. La fe y la espontaneidad son la base de la actividad creativa y al combinarse producen un gusto especial y único por la vida, por lo tanto, se tiene fe en la vida misma.

Al igual que la fe, el ego también tiene sus “valores”; según la psicología freudiana, el ego se debe a la individualidad y al control cuando estamos creciendo. Cuando somos niños o adolescentes actuamos para nuestro propio beneficio la mayor parte del tiempo. Respondemos a un instinto básico, el de auto conservación y a medida que crecemos y “maduramos”, incluimos en nuestro arsenal instintivo una nueva herramienta, el conocimiento. 

Junto a lo individual y a la necesidad de tener el control se urde un tejido que nos lleva a la madurez, ya no solo pensamos en nosotros mismo sino que nos abrimos a los demás desinteresadamente. La manifestación del amor maduro es la responsabilidad de verse a sí mismo y al otro siendo productivos, desarrollando los talentos y puliendo los dones.

Nuestra sociedad manifiesta en muchos de sus aspectos visibles como el mercado, el transporte, o la empresa dos emociones ligadas a la búsqueda y al encuentro del poder: la violencia, la parte activa y la depresión, la parte pasiva. Estas dos emociones son reacciones al sentimiento de impotencia y lo que cura esa impotencia es la fe. En el amor no hay temor y en el amarse a sí mismo y al otro está implícito el conocerlo, respetarlo, cuidarlo y hacerse responsable de hacerlo crecer.
4.    
Empírica
 Al egoísmo solo puede oponérsele el pluralismo,
esto es, aquel modo de pensar que consiste
en no considerarse ni conducirse en el mundo
 como encerrado en el propio yo, sino como
un simple ciudadano del mundo.

Antropolgía, Immanuel Kant,1798

Sufrir es sentir un daño, padecer una enfermedad, experimentar pena.

En consulta trabajo con el dolor psicológico y sé lo que es. La ciencia dice que una depresión profunda ocasiona el mismo dolor corrosivo que una quemadura de tercer grado; la depresión lacera y anula y si no se la trata quien la padece vive una vida infeliz y hace infelices a los demás.

Desde hace 6 años conozco el sufrimiento judicial. Una demanda contra una institución financiera me hizo trizas la mente y viví la verdadera depresión mayor, la depresión bipolar. Conocí los intestinos de la justicia y vi su contenido.

Al final, luego de este tiempo, me he hecho más enérgico y tal como dice Nietzsche “Lo que no me mata me hace más fuerte”. Ésta experiencia ha hecho de mí, paradójicamente, un hombre de paz. Alguien que se ha empeñado en vivir para la paz a través del lenguaje.

Y una de las formas que he comprobado por mí mismo y recomendado a mis pacientes para tener paz es la oración. No importa nuestro credo religioso, todos necesitamos orar. Orar es entrar en ese hermoso espacio interno al que todos podemos acudir y al que nadie que nosotros no queramos pueda entrar para tomar fuerzas, para hacernos más sabios, para descansar. La oración nos hace fuertes y nos hace amantes porque cuando estamos en ese espacio interno nos conocemos mejor y sabemos de lo que estamos hechos, de fe, de amor, de razón. 



domingo, 20 de enero de 2013



La Piedad y el descontrol contemporáneos, análisis semiótico de las fotos ganadoras del World Press Photo, 2012

Autor: Lobsang Espinoza, semiólogo, psicoterapeuta

La interpretación de las imágenes es producto de un proceso perceptivo que involucra a los sentidos y en este caso la vista.

De hecho, desde que el ser humano ha tenido conciencia, siempre ha querido dejar un rastro tras de si y a lo largo de la historia lo ha hecho en una pared, en un muro; en la actualidad, los usuarios de las tecnologías informacionales requieren de pantallas y sobre ellas requieren un “muro” como es el caso de la red social Facebook. Allí, amigos y desconocidos dejan una marca, una huella, una impronta para que su existencia quede patentada.

La imagen (del latín imago y esta del verbo imitari) es una re-presentación; la imagen significa volver a presentar algo pre existente y expone al perceptor a un proceso de decodificación e interpretación. La imagen es algo ilusorio. Barthes la asumen como una resurrección, la vuelta a la vida de algo que ya había muerto. Una imagen fotográfica es eso: volver a vivir lo que ya estuvo allí.

Así, la fotografía es un tipo de imagen visual crudamente franca y en el contexto del World Press Fhoto se evidencia de manera casi epidérmica: las carnes sanguinolentas que impregnan las calles en Beirut, la madre que toma a su hijo entre brazos en Yemen, la pesca del atún en Italia o las exploraciones en las magníficas cuevas de Vietnam nos muestran la RE-PRESENTACIÓN de un “haber estado allí”. Así mismo, Barthes trata a la fotografía como un signo discontinuo, una disrupción en medio del texto lingüístico. Por lo tanto, la foto para este semiólogo francés, vibra por ser polisémica, los múltiples significados denotados y/o connotados explotan por todas partes.  

Ahora, en las fotos del Word Press Photo los escritores con luz, los fotógrafos, enfatizan su teleobjetivo y ponen atención a una sola parte de la realidad capturada. Cuando se hace fotografía, se aísla una “Parte” de un “Todo”. Se cumple la ley de la Gestalt: para que exista la percepción de una forma se requiere de la percepción de un fondo. En otras palabras, en la fotografía ese fondo es la explicación que acompaña a cada imagen, ese fondo es el pie de página . También el fondo es lo que explica, en varias ocasiones, el contexto.

A lo largo de los últimos 110 años, la fotografía se ha transformado en una herramienta informativa sin precedentes. La instantaneidad del momento, la lascivia voayerista del cuerpo descarnado, de la imagen impactante hacen de la fotografía informativa o documental un plato que nos servimos todos los días en los medios impresos y virtuales.

Y en palabras de la intelectual Susan Sontag, quien se comprometió a criticar el establishment de su país, EE.UU y también tomó partido contra los horrores de la guerra: “.…las fotografías de las víctimas de guerra son en si mismas una suerte de retórica. Reiteran. Simplifican. Agitan. Crean la ilusión de consenso” y un par de párrafos más adelante dice “…Las fotografías son un medio que dota de “realidad” (o de “mayor realidad”) a asuntos que los privilegiados o los meramente indemnes acaso prefieren ignorar.” La fotografía es un punto límite entre el sentido y el sinsentido. Todos hemos experimentado el sinsabor de decir “….esto no tiene sentido” al mirar algunas fotografías cuya crudeza nos desvela y desconcierta.

 
 La piedad contemporánea


 

Ser espectador de calamidades que tienen lugar en otro país

es una experiencia intrínseca de la modernidad, la ofrenda

acumulativa de más de siglo y medio de actividad

de esos turistas especializados y profesionales

llamados periodistas. Las guerras son ahora también

las vistas y sonidos de las salas de estar.

 

Susan Sontag,  Ante el dolor de los demás,2003.


Piedad es una palabra que connota (se interpreta) y se asocia con la misericordia; significa compasión hacia los demás y por si misma es parte de la naturaleza humana. Evolutivamente, la piedad es un sentimiento que ha permitido conservar la especie. Asimismo, la piedad es también una forma de entender el mundo. Se relaciona con las ideas religiosas, principalmente cristianas, de protección y conmiseración hacia el otro; entonces piedad es ponerse en los zapatos del otro, tener empatía.

Recíprocamente, en la fotografía ganadora del World Press Photo atribuída a Samuel Aranda, el parentesco con la famosa escultura de Miguel Ángel, La Pieta, es innegable.

En su ensayo, Sontag corrobora la brutalidad de la guerra y atribuye a las fotografías reacciones emocionales ambivalentes; para ella, las fotografías de guerra o de atrocidades se pueden transformar en“…Un llamado a la paz. Un grito de venganza. O simplemente la confundida conciencia repostada sin pausa de información fotográfica, de que suceden cosas terribles”

Y creo que Aranda lo sabía. Sabía que su fotografía iba a impactar. Desde hace quinientos años la iconografía contemporánea ha estado saturada de imágenes religiosas. La Pieta de Miguel Ángel, imagen multifacética del Renacimiento, ha acompañado la pedagogía cristiana del dolor y el sufrimiento. Ha sido una de las marcas que, junto a la Sagrada Familia y a la Santísima Trinidad, han dejado una profunda impronta en la memoria de los pueblos cuyas representaciones visuales e iconográficas judeo-cristianas dejaron huella indeleble alrededor del mundo occidental.

En la fotografía de Aranda, cuya potencia está destinada no solo a un público particular, la gente de Yemen, sino a cualquier espectador, algo se vuelve real; el espectador deja el estado plano, monótono y “continuo” de la “normalidad” y entra en la discontinuidad, la sorpresa, el inicio de algo nuevo;  la disrupción de lo cotidiano metamorfosea hacia lo “irreal”. La fuerte connotación de irrealidad se atribuye a la ausencia de referentes previos; el deslave de significados crea la ilusión onírica, “fue como un sueño”. Seguramente Aranda no lo creyó cuando ganó el primer premio.   

Estructuras superficiales del relato iconográfico de Samuel Aranda.

Según la semiología de Roland Barthes, una imagen fotográfica tiene un sentido intencional. Aunque es un signo discontinuo, la fotografía presenta un mensaje literal. En este nivel del análisis, superficial y denotativo, la fotografía de Aranda no es sustancial en cuanto a sus elementos. Una mujer con vestimenta negra y unos guantes quirúrgicos blancos manchados sostiene a su hijo semidesnudo. Ella lleva una cartera celeste y no se sabe si él lleva ropa por debajo de la cintura. Al lado derecho de la imagen se ve una silueta de lo que parece ser otro joven menor de treinta años; su tono de piel y su clavícula denotan su edad.

Estructuras profundas del relato iconográfico de Samuel Aranda.

En un nivel profundo de análisis, análisis connotativo, la fotografía ganadora del Word Press Photo es completamente relacional, interconectada y, a través de la imaginación, esta fotografía genera asociaciones mentales. Pasa de lo sustancial, lo que se ve, a lo conectivo.

De esta manera, las ideas implícitas que generan estas imágenes estás vinculadas con fenómenos político-religiosos. La vestimenta de la mujer evidencia un contexto musulmán; Yemen tiene como religión oficial el Islam y el presidente Ali Abdullah Saleh, que ha gobernado por 33 años, será depuesto dentro de poco. Las protestas callejeras han llevado a muchos jóvenes a las calles de Saná la capital de Yemen para reclamar por las injusticias de Saleh.

Entre estos jóvenes está Zayed, 18 años. Ha sido impactado por alguna de las explosiones en Zubairy Street, la calle principal de la ciudad. Su madre, quien con toda seguridad estaba extremadamente estresada, lo estaba buscando por segunda ocasión dentro de una mezquita que sirvió de hospital, tal como cuenta la leyenda que acompaña a la foto. Según el texto, Fátima al-Qaws madre de Zayed, sabía que su hijo era uno de los insurgentes que protestaban contra los 33 años de opresión del gobierno de Saleh.

Además, los guantes quirúrgicos que la madre lleva puestos implican un contexto aséptico, desintoxicado. Afuera, la guerra se lleva a cabo y adentro, al interior de una mezquita, se ha improvisado un hospital, un espacio esterilizado donde Aranda capturó la mejor foto del 2012.   

Por consiguiente, esta imagen conmueve y la conmoción, según Sontag, se ha convertido en la principal fuente de valor y estímulo del consumo.  En el Renacimiento italiano, la conmoción se propiciaba cuando se inauguraba una escultura o una pintura de Miguel Ángel. Los obispos, reyes y cardenales asistían al develamiento de aquellas obras como si se tratara de una nueva edificación de suma importancia para una ciudad actual. Siguiendo a Sontag, el tormento en las representaciones cristianas se manifestaba en el arte renacentista como un espectáculo, algo que se admiraba o se ignoraba.

En la escultura Pieta, la virgen María, abnegada, piadosa y sufrida, se muestra como el  ideal renacentista; en la fotografía de Aranda en cambio, predomina lo tosco, lo espontáneo y lo imperfecto. El periodista registra una imagen que deja de tener nacionalidad tal como el mismo fotógrafo la pierde al tomarla. La foto se transforma en una imagen pública, está al alcance de todos.

la nacionalidad del fotógrafo y la afiliación nacional periodística eran, por principio, irrelevantes. El fotógrafo o la fotógrafa podían ser de cualquier lugar. Y su demarcación era el mundo. Eran andariegos y las guerras de especial interés (pues había muchas), su destino predilecto”        

 
 Conclusión

Las fotografías están cargadas de significado. Y, así como las intenciones del fotógrafo no determinan la significación de la fotografía, las imágenes dirán mucho más de lo que a simple vista denotan.

Una lectura semiótica es por naturaleza un acto antropológico, un acto humano y por lo tanto sensible de interpretación. Aquí se ha demostrado como un acercamiento a las estructuras de la imagen, superficiales y profundas, pueden transformarse en herramientas hermenéuticas adecuadas para la formación de un criterio personal acerca de lo que estamos viendo como espectadores de una realidad. 

Salvando a la “novia” desesperada
Amores extremos: intento fallido de suicidio
 

Los sufrimientos que más a menudo se consideran dignos de representación son los que se entienden como resultado de la ira humana o divina.

Susan Sontag, Ante el dolor de los demás.

Uno de los mayores problemas que aqueja al individuo de toda sociedad, sea ancestral o posmoderna, es la falta de autocontrol. Las pasiones desordenadas, desde antiguo, imperan en las comunidades humanas y junto a ellas, el descontrol también gobierna muchas de relaciones interpersonales. Un noviazgo frustrado lleva a una persona a experimentar un verdadero maremágnum de emociones volcánicas y sentir que la única solución para detener esta envolvente sensación de vacío es lanzarse al vacío.

La joven fotógrafa china Li Yang, quien se dedica a fotografiar bienes raíces para una revista especializada, captura este momento impresionante. A sus 32 años Yang ha decodificado uno de los retos vitales que para muchos se transforma en problema: amar a otro fuera de sí mismo. De la misma forma que Freud habla de un sacrificio del propio narcisismo al decidir  amar al otro, pues uno entrega parte de su amor propio al otro, Yang re-presenta icónicamente la pérdida de control de uno mismo por el exceso de amar. Las pasiones descontroladas pueden matar.


Estructuras superficiales del relato iconográfico de Li Yang

El edificio de apartamentos ocupa el fondo de esta figura. La atención se concentra y dispersa alrededor de un edificio de apartamentos cuya figura central es una mujer joven demacrada, parece estar sin maquillaje e inclusive inconsciente. Las personas aledañas tratan de ayudar desde arriba y desde abajo; la pobre víctima está en un limbo y no se puede augurar a simple vista quien hace que. Unos tiran hacia abajo y otros  hacia arriba y la confusión propia de estos momentos no permita saber que sería mejor, que los de arriba la jalen o los de abajo hagan lo mismo.

En el lado izquierdo de la foto se observa a dos testigos absortas que miran y no creen lo que pasa y aún así siguen allí para saber en que termina el episodio. Fotografiar es valerse del encuadre y la foto una vez encuadrada, excluye.

Sontag afirma que “…Queremos que el fotógrafo sea un espía en la casa del amor y de la muerte y que los retratados no sean consientes de la cámara, se encuentren con la guardia baja”

Estructuras profundas del relato iconográfico de Li Yang

En la parte inferior izquierda de esta fotografía una mujer madura, vestida con una blusa de color rojo intenso, como si se tratara de un infernal demonio, fisgonea este intento fallido de suicidio. Igualmente el hombre de la parte central inferior derecha ayuda a la novia desesperada y no se sabe si a subir o a bajar.

De esta forma, la propia novia se asume a sí misma como indefensa, golpeada por la vida que le ha entregado a cambio de cuatro años de compromiso una negativa para el matrimonio. Sus ojos parecen estar cerrados como negándose al rescate. No hay indicios de voluntad personal; que todo lo hagan los demás.

La paradójica relación entre el arriba y el abajo de la vestimenta nupcial de la mujer la hace ver como un ángel que cae de un piso a otro. Un ángel rescatado de las garras de la muerte apócrifa: un suicidio.

Uno de los indicadores de la locura es el deterioro de la percepción visual, no en el sentido literal sino en el filosófico. Se pierde la cabeza cuando no hay ni norte ni sur, cuando todo se confunde con el todo y la continuidad de la vida se hace discontinua, extraña, nueva. El muro sobre el que extrañamente “reposa” la novia hace alusión a ese momento límite: pequeños mosaicos de cerámica intercalados asimétricamente dejan la sensación de discontinuidad y desequilibrio. Si ese muro fuera un piso posiblemente causaría ansiedad cruzar por él. Al parecer, la fotografía de Yang captura una mala jugada en el ajedrez que es la vida misma.

Esta fotografía nos enfrenta a una lectura denotativa icónica. En esta imagen, existe una asociación de elementos carentes de sistema, la imagen en si misma representa el salvataje de una mujer suicida y más allá de ello están implícitas las relaciones sígnicas, relaciones de significado emocional y sentido existencial: el abandono, el miedo al compromiso por parte del novio y básicamente la falta de autocontrol de la novia.

Realmente podemos ser los dueños de lo que callamos y esclavos de lo que decimos y/o fotografiamos y de nosotros depende si estamos dispuestos a pagar el precio de conseguir lo que queremos.

Y para concluir cito a Sontag

“Las fotografías que representan el sufrimiento no deberían ser bellas, del mismo modo que los pies de foto no deberían moralizar. Siguiendo este criterio una fotografía bella desvía la atención de la sobriedad de su asunto y la dirige al medio mismo por lo que pone en entredicho el carácter documental de la imagen. La fotografía ofrece señales encontradas. ¡Paremos esto, nos insta. Pero también exclama ¡qué espectáculo!

 


 

martes, 16 de octubre de 2012

Vías de Acceso: Ciencia, Arte, Política, Religión

"Yo únicamente transmito; no puedo crear cosas nuevas. Creo en los antiguos, y por lo tanto, los amo"   

Confucio.

Las bases de la comprensión, el entendimiento y la sabiduría descansan en estos cuatro sustantivos que dan título a esta entrada.

Después de 4 meses alejado de mi blog y con una enorme gana de regresar al hermoso virtuosismo de la escritura, que ha costado mucho y desarrollarlo, más, he regresado con conocimiento importante del mundo del "Cognos", de la esfera del conocimiento antiguo, de la filosofía.

Somos discípulos de la vida y ella nos enfrenta a momentos cruentos, bellos, horrorosos; las palabras  no llegan a decir lo que la vida misma nos quiere enseñar y el filósofo debe llenar esos espacios con vocablos y con posturas intelectuales con el fin de categrizar el conocimiento y asi, expandir la hermosa semilla del pensamiento propio, producto de una rumiasión personal y de una madurez mental.

Leyendo a estos clásicos, encuentro que el conocimiento se transmite por medio de símbolos. Como semiólogo, percibo que nuestro mundo es un caldo de significantes a los que les debemos un significado que será marcado por el lenguaje articulado del hablante. Tómese en cuenta que el mundo del símbolo es realmente inabarcable porque cada cultura y cada ser humano se debe a un grupo de símbolos muy peculiares, los de su cultura de nacimiento.  

Al embarcarme en la lectura filosófica, lo hice en el bote de los estoicos, los epicureos y la "pansofía" término que ahora le atribuyo al maestro Phileas del Montesexto ( http://www.upasika.net/index.html ) y que significa "todo el conocimiento". Y mi viaje me llevó a resemantizar algunas palabras entre ellas la de éxito. Se lo define como el resultado feliz de un negocio, actuación o cualquier cosa que implicó un trabajo. En el contexto filosófico, éxito es saber que mediante el esfuerzo constante y la dedicación se obtendrán resultados.

Además comprendí que el ser humano debe estar sostenido por pilares básicos y que a la larga son las vías de acceso a los procesos mentales y a la verdad. Ninguna es mejor que otra, simplemente son vías de acceso.

Primera Vía de Acceso: La Política

También llamada en los tiempo clásicos, filosofía, es la capacidad que tiene todo ser humano para restaurar . En nuestra vida práctica, la política debe ser un medio a través del que las relaciones con "los otros" se vuelven más cordiales. Tener claro el panorama y aclarárcelo a los demás es el aporte que cada uno tiene como responsabilidad.

Segunda Vía de Acceso: La Ciencia

De la teoría a la práctica. Cada vez que se realiza un nuevo descubrimiento o innovación estamos frente a un vórtice, una vía, un acceso. La Ciencia permite al individuo redescubrir las cosas con nuevos ojos, los del explorador, del curioso que llevamos dentro y una vez iniciada la exploración, no sabemos los resultados, nos subimos a un globo de helio y viajamos durante un tiempo, sin rumbo hasta tomar las coordenadas y el timón. Una vez que las herramientas están en acción, nos preparamos para la pasión, la pasión de explorar.

Tercera Vía de Acceso: La Religión

Re-ligar, palabra latina que da origen a religión y que significa "volver a unir". 

En latín, la forma de decir que algo debe reunificarse se expresaba mediante este axioma "Ad dissipata colligenda" que significa "reunir lo disperso" y la Religión, por naturaleza, reintegra.

Como terapia es aconsejable "reunirse" con la naturaleza, no solamente con otros de la misma especie sapiens sapiens sino con aquellos que consideramos ajenos a nuestra realidad humana: los árboles, las montañas, el mar, los bosques y sus respectivos habitantes. Es también a ellos a quienes debemos pedir consejo. Una caminata al aire abierto con el sol en el rostro y el viento de lado aliviará las tensiones y favorecerá el encuentro con la raíz de nuestra vida, la naturaleza.

Cuarta Vía de Acceso: El Arte

El arte, la belleza, la estética, disciplinas difíciles de definir son las que nos han dado parámetros específicos para comprender lo bello como una manifestación de la simetría del cuerpo con respecto a si mismo o a otros objetos. La belleza, que se define como la armonía y perfección que inspira admiración y deleite, es además una terapia porque el estado de regocijo que ella propicia es extático. El arte como contemplación y la contemplación como terapia. Exponerse a la belleza es curarse. Contemplar es Arte.

Que agradable volver a la escritura, que reconfortante tener diferentes vías de acceso.

domingo, 17 de junio de 2012

Un camino para entrar en el estado sin sufrimiento

Haciendo un esfuerzo de voluntad de mi parte, el peso sigue siendo intenso, quiero continuar con mis escrituras, con mis reflexiones.

He sido honrado con la visita de 654 personas en mi página a lo largo de estos últimos 15 días y me gustaría que visiten y lean también los lados espirituales a los que siempre apunto. 

Mi blog es básicamente de psicoterapia, filosofía y ciencia mental, así que debo seguir siendome fiel a la causa: el conocimiento interno, el despertar espiritual. Y ahora quiero compartir mi meditación actual. 

Hace varios años que profeso el budismo como una de mis fuentes de inspiración y de ética. Los aportes que hago en el facebook (www.facebook.com/lobsang.espinoza) acerca del Dalai Lama y de la filosofía budista me llevan a compartirles desde mi visión lo que dice el maestro Gautama acerca del camino del bien: el Óctuple Sendero. Dice el Budda en el libro DHARMA Capítulo I: LA CAUSALIDAD 

"Para entrar en el estado en el que ya no se tiene ni deseo ni sufrimiento hay que hacer prácticas, seguir un camino: 1. Visión correcta,2. Aspiraciones correctas, 3. Palabras correctas, 4. Conducta correcta, 5. Vida correcta, 6. Esfuerzo correcto, 7. Conciencia correcta, 8. Concentración correcta. A esto se le llama la verdad de los ocho nobles caminos para desaraigar los deseos. Los seres humanos deben guardar con celo estas Verdades porque el mundo está lleno de sufrimiento y el que pretenda librarse de ellos tiene que cortar las ataduras de los deseos. El estado libre de pasiones terrenales y de sufrimientos se logra tan solo por medio de la Iluminación y la Iluminación se alcanza tan solo con el cumplimiento de los ocho Nobles Caminos"

Visión Correcta 

A veces la visión va más allá de los ojos. Desde la más remota antiguedad el ojo ha sido un representación del alma y su funcionamiento. Para los lamas del Tibet, el despertar de la persona, el monje, a la realidad superior consistía en la apertura de un tercer ojo una iniciación dolorosa que consistía en abrir con una astilla de madera el tercer ojo ubicado en el entrecejo. En la masonería, el ojo es el centro de atención y se representa claramente en el billete de un dólar estadounidense; la mitología griega nos presenta a Argos, el dios de mil ojos representado en la tarántula, la araña multiocular que ve en 360 grados. Es decir que una visión correcta es la que nos da comprensión inmediata y directa de las cosas, parecería que existe algo sobrenatural en la claridad de la visión correcta. 

Aspiraciones Correctas 

Pretender algo que en nuestro corazón es digno de honra. Estamos intentando siempre conseguir algo que nos da un sentido de vida, muchas veces debe ser diario e inclusive por horas. Cuando existe una circunstancia de por medio como una enfermedad crónica o terminal, en donde lo que uno preferiría es morir, allí emerge el sentido cuadriculado en horas y esas horas en imágenes-momento. Recuerdo que la mente es como la cámara de fotos, todo se mide por imágenes, por momentos. La misma imagen se produce en nuestra mente el momento en que perpetuamos un recuerdo con esta imagen-momento es el instante de fusión entre un afecto y el cuerpo. Allí el cerebro toma una foto y la transforma en imagen-momento.

Palabras correctas 

La maravilla del lenguaje la he explicado a lo largo de todos mis escritos. El lenguaje está indivisiblemente atado a la magia. La magia es poder, las palabras son magia y por lo tanto el lenguaje es un instrumento mágico de poder transformacional. Aumentamos nuestro léxico y aumentamos nuestra inteligencia. Cada nuevo concepto que comprendemos y dominamos nos abre las puertas a otra dimensión de interpretación. 

Conducta Correcta 

La psicología entiende a la conducta como las acciones y reacciones del sujeto ante el medio. La conducta es la respuesta del organismo considerado como un todo, en acciones como apretar una palanca, mantener una conversación, proferir enunciados, resolver un problema, atender a una explicación, realizar un contacto sexual, la conducta es la respuestas al medio en las que intervienen varias partes del organismo y que adquieren unidad y sentido por su inclusión en un fin. Por lo tanto nuestra conducta está unida a nuestra forma de pensar. Lo que se cocina en nuestra mente (un caldo de pensamientos) dará un resultado en nuestro cuerpo y por naturaleza en nuestras circunstancias exteriores. La definición de la RAE dice: Manera con que los hombres se comportan en su vida y acciones. Es decir que nuestra conducta correcta es la forma en la que entramos en interacción con el mundo de afuera. A él llegamos a través de la empatía y la alteridad. 

Vida Correcta 

El diccionario da 30 preciosas definiciones para el término "vida" y me quedo con esta: "Capacidad de los seres vivos para desarrollarse, reproducirse y mantenerse en un ambiente". Me agrada el holismo de la definición al incluir un término biológico tan importante, el ambiente. Somos seres que buscamos constantemente estar en ambiente. Como cualquier especie vamos a estar a gusto en determinados ambientes y por naturaleza vamos a repeler otros. Nuestra misión consiste en tener una vida que nos lleve a expresarnos de forma más clara utilizando la palabra correcta para hacer del ambiente una condición interna y no externa. La vida misma nos obliga a expresarnos y la expresión trae consigo la expansión. La vida nos involucra entonces en una constante expresión creativa-expansión linguística y viceversa.  

Esfuerzo correcto 

El empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades es la definición que nos da la Academia para encuadrar la definición de esfuerzo. Sin esfuerzo no hay premio. Cualquier cosa que nos lleve a ser mejores seres humanos será un trabajo esforzado y bien remunerado. Nada mejor que ser un 1% mejor cada día para al finalizar el año ser un 365% mejor. Ser mejor significa dar lo óptimo en nuestras responsabilidades humanas y espirituales como si fuera un hábito diario. Todos los días esforzarme por saludar cordialmente, ser generosos, no juzgar, hablar bien de alguien, felicitar a alguien. Todos los días tenemos la oportunidad de practicar un mejor carácter, mas cercano, más abrigado.  

Conciencia correcta 

La conciencia, gran tema de la filosofía y teología de todos los tiempos. A todos nos interesa saber que es porque todos la tenemos. Cada ser humano por el simple hecho de haber nacido y conocer un lenguaje articulado ya tiene conciencia. Generalmente llega cuando nos podemos hablar a nosotros mismo y así se transforma en una actividad mental a la que solo puede tener acceso el propio sujeto. Es decir que tenemos conciencia desde que aprendemos a hablar y al tenerla somos automáticamente responsables de lo adecuado y lo inadecuado. Comemos el árbol del bien y del mal y entramos en el mundo de la cultura. Empieza el adoctrinamiento y también se nos asigna el mayor poder que tiene el ser humano: el poder de decisión. Libre albedrío para los teologos y filósofos. Dolor de cabeza para las religiones organizadas.  

Concentración correcta 

Nos dice la gramática y la semántica que la concentración es el estado mental que permite reflexionar sobre una sola cosa y mantener la atención en ella. Que bella definición. Reflexionar (palabra asociada a inclinar la rodilla), tan importante actividad en el tiempo de la soberbia. Mantener la atención, una de las más importantes actividades psicológicas para la estructura de la memoria, en un ambiente donde la hiperestimulación provoca hiperactividad. Ese es de por si un reto considerable. Mantener la concentración en la conducta correcta y en todo aquello que nos lleve a ser mejores personas, más flexibles, más felices. 

Una ruta hermosa el Óctuple Sendero, un camino de oración y constante cercanía con el Misterio. Digno de seguirlo, digno de practicarlo.

viernes, 1 de junio de 2012

Enfermo de Emociones



http://es.scribd.com/doc/95588029/Documentos-judiciales

Las cosas han cambiado desde 2010.

Ahora que mi juicio tiene ya 1460 días cumplidos y también 1825 días de sufrimiento diario desde que todo empezó, veo todo de otra forma porque estoy enfermo. Mi psique se ha fracturado y siento que es hora de confesar los daños colaterales que le trae a un ciudadano común de la república del Ecuador tener un juicio de 4 años de duración y 5 años desde que todo empezó.

Estoy enfermo. Soy Bipolar.

La lucha tenaz en los juzgados contra la irreverencia, prepotencia y arribismo de BANCO PICHINCHA me ha roto la psique. Soy Bipolar.

La Bipolaridad es una enfermedad psiquiátrica causada por una situación vital estresante tan potente que rompe en dos la psique de la persona. A algunos les llega cuando se enamoran y no pueden tener una relación adecuada y su psique se rompe. A otros les llega con las noticias de un ser querido que ha muerto. A mi me llegó cuando el banco me negó el crédito sin ninguna explicación hasta ahora justificada en abril de 2007. Y todo el infierno mental de la depresión se me vino encima. El Banco Pichincha había truncado mi sueño de vida. El Banco Pichincha había roto mi psique y ahora estoy enfermo. Mi psiquiatra tratante ha subido la dosis de 50mg de quetiapina (el antipsicótico que no permite que me suicide) a 100mgr porque la presión mental es gigantesca, estoy enfermo y mi condición puede ser grave debido al constante intento de suicidio que me ha acompañado a todas partes desde hace 5 años. El Banco Pichincha me enfermó y personalmente declaro que este Banco es el causante directo de mi enfermedad. Ahora tengo las encias enfermas porque la quetiapina tiene como efecto secundario su debilitamiento, me duelen los riñones porque la quetiapina causa una sed intensa, tengo temor a olvidar tomar mis dos medicaciones diarias (150mg de venlafaxina y 100mg de quetiapina) de lo contrario puedo auto-herirme.

He estudiado profundamente el funcionamiento del cerebro y he podido descubrir varias cosas, entre ellas algunas alternativas a la medicación halopática, Quetiapina y Venlafaxina, las que tengo que tomar indefinidamente debido a la bipolaridad causada por la situación tan estresante en el juicio contra el Banco Pichincha; entre ellas, el uso de la cannabis. Las investigaciones dicen que el THC de la planta y la hormona Serotonina, una de las del cerebro, se conjugan en la interacción mielínica de la sinápsis provocando una fusión a nivel plasmático celular cuyo efecto es disminuir la ansiedad y ayudar a manejar mejor la depresión. Usaba esporádicamente cannabis desde 2005, como un vino que acompañaba mis reuniones de amigos, y a partir de la negación del crédito, abril de 2007, la utilizo regularmente para disminuir la ansiedad y la profunda depresión que deja la bipolaridad a quien la padece.

http://www.psicologia-online.com/articulos/2006/thc.shtml

Quiero agradecer a mis amigas, amigos, pacientes, ex estudiantes y familiares que me han acompañado hasta ahora en oración, quiero agradecer la fuerza que me han dado con su palabra oportuna, con su toque esencial. Gracias a la ciencia psicológica, de la que soy devoto, por enseñarme profundamente el significado existencial del trastorno bipolar.

Si algo me sucede, ya saben que pasó.

Y para honrar a los viejos, cito a esta cantora que produjo tantas emociones hermosas en mi infancia: Mercedes Sosa
  
Gracias a la Vida

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me dio el corazón que agita su marco
Cuando miro el fruto del cerebro humano
Cuando miro el bueno tan lejos del malo
Cuando miro el fondo de tus ojos claros

Gracias a la vida que me ha dado tanto
Me ha dado la risa y me ha dado el llanto
Así yo distingo dicha de quebranto
Los dos materiales que forman mi canto
Y el canto de ustedes que es el mismo canto
Y el canto de todos que es mi propio canto

Gracias a la Vida

http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_bipolar