martes, 8 de marzo de 2011

Filosofías prácticas y practicadas



A veces la oscuridad que se cierne sobre nuestra vida asola, deja el alma gélida y en muchos aspectos, vulnerable.

Han llegado a mi vida con todo el respeto del caso y la sincronía del tiempo, varios libros de trabajo interno, de trabajo mental.

Me he refugiado como un lobo en su cueva para entender mi propio espacio interior, ese lugar que he constatado es gigantesco y lleno de oportunidades y no exento de peligros. He visitado nuevamente el umbral de la desesperación y he regresado con buena información: todo es mental.

La verdad me apedreó directamente en la nariz y rompió todos mis esquemas nuevamente. Ya había leido el Kybalion y creía que había entendido algo mas pero nuevamente me percato que de lo único que hay que estar seguro es de que todo cambia.

Los momentos de aprendizaje doloroso son los mas caros y de los que mas se aprende. La lección vital es seguir respirando y saber que se tiene un objetivo que cumplir porque el sentido de la vida se lo hace uno cada día, todos los días, siempre.

Cuando los momentos aciagos materializan la presencia de nuestros pensamientos sombríos y cuando alimentamos demasiado alguna baja emoción, una que sea improductiva como la falta de fe, es cuando las decisiones deben fluir naturalmente afinando el oido interior y escuchando al guia interior; se debe saber discernir a través del autoconocimiento entre lo bueno para escoger lo mejor.

domingo, 9 de enero de 2011

Tibieza




Es un hecho importante hacerse responsable de todos nuestros actos. En el viejo libro chino consultado por Confucio y por Herman Hesse, el precioso texto del I-Ching, se menciona que la decisión debe ser paralela a la precaución y mi acuerdo está completamente satisfecho. Cada vez que asumimos la responsabilidad de las cosas que hacemos y tomamos las medidas necesarias para que esas consecuencias nos afecten en la medida de lo que podamos soportar (y pagar en bienes o servicios) somos concientes de nosotros mismos, somos autoconcientes.

Sin embargo en nuestro medio humano predomina la tibieza.

La tibieza es una decisión en la vida, es un estado del ser y quien va por esa vía es alguien poco vehemente y apasionado por y con lo que hace.

En las abadías europeas del siglo XVII se salmodiaban los versos:
“Los que mueren en este mundo son numerosos
Los que viven son raros
Los que viven conservando la salud del alma no son acaso
mas que una porción escogida”

Y los monjes tenían razón. Es difícil conocerse uno mismo, es difícil llegar a la genialidad y la razón es simple: tibieza, ausencia de compromiso, falta de pasión. La enorme mayoría se debate entre ser mediocre o cobarde o quizá, una mezcla nauseabunda y coloide de los dos, solo cada quien sabe lo suyo. La tibieza es una decisión conciente, uno sabe lo que está haciendo; la tibieza es un estado admitido aún cuando se sabe las consecuencias de estos actos que ni son fríos ni calientes.

Para los cristianos la tibieza es la causa del vómito divino. En el último libro de la Biblia, en el capítulo 3, versos 15 y 16 el apóstol Juan hace hablar a Jehová y escribe: “Yo conozco tus obras que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca ”

CARACTERÍSTICAS DE LA TIBIEZA

La vulgaridad, la búsqueda de diputas inútiles, los conflictos callejeros, las encrucijadas son señales del individuo mediocre, del humano cobarde y todo eso da unas señales clarísimas para distinguir los espíritus ruines y bajos de los elevados y educados. Definirse y hacerse cargo de la propia vida no es para tibios, el tibio es acomodaticio, transigente, conformista, complaciente, comodón, amoldable, sin criterio propio. Es tibio por voluntad propia, por decisión, quizá por inercia.

La tibieza está en quien sabiendo que está haciendo algo que no se ajusta a un ideal digno de ser vivido sigue tropezando con la misma piedra vez tras vez y hace de su defecto costumbre y hasta lo transforma en virtud. Muchos hemos escuchado esa sátira que se le hace al borracho cuando defiende su vicio al preferir ser un alcohólico conocido que asistir para su recuperación a “Alcohólicos Anónimos”.

El tibio sabe para sus adentros que no se abandonará a una tarea de forma absoluta, que dará de sí solamente hasta cierto punto, que se quedará con algo “por si acaso”, que hará caso solamente a aquellas cosas en las que sepa que no va a arriesgar nada y que no renunciará a las cosas a las que El Divino le dice que deje. El tibio sabe para sus adentros que no quiere compromisos y menos aún pequeñas pérdidas que, si lo viera con la mirada de Él/Ella sabría qué es lo mejor para él.

ITINERARIO DE LA TIBIEZA

Para herrar, uno ha admitido en su corazón el deseo de hacerlo; se yerra con facilidad cuando uno se ha vuelto cómplice del lado maléfico y le ha dado cabida en su mente, en sus pensamientos al deseo de hacer el mal, de dañar, de no darse cuenta con qué facilidad se puede destruir. En psicoanálisis bien se podría decir que la pulsión ha encontrado su camino y ha manifestado fehacientemente el lado más natural del deseo: la satisfacción inmediata del instinto. Igualmente, la virtud destemplada puede ser otra forma en la que la voluntad individual había aceptado secretamente el desliz de no acomodarse al frio o al calor de la decisión tomada con responsabilidad y al hecho de asumir las consecuencias positivas y negativas inherentes a todo acto voluntario.

Y creo que existen soluciones. La mayoría de nosotros cree en algo superior, el nombre y la doctrina no están en cuestionamiento. Puede ser Buda, Jehová, Alá o Kantu, el significante no modifica al significado, este último se mantiene. Cuando tenemos un referente basado en la existencia de un ser superior, actualmente considerado por la antropología como “el Divino”, sabemos que se requiere de una entrega absoluta a Su Voluntad, de no reservarse nada para sí mismo sino todo para “El/Ella” (estoy convencido que el Divino tiene los dos géneros a la vez), de entender que toda la capacidad que tengo para querer se la atribuyo a El/Ella, que soy un fiel administrador de todos los dones que poseo y que soy un leal discípulo, un seguidor de la verdad.

UNAS PROBABLES SOLUCIONES

La teología occidental aristotélico-tomista ha enseñado que el principio de nuestras acciones éticas es nuestra libre voluntad y que esta obedece a la ley suprema al someterse total y deliberadamente a Él/Ella.

Sabemos que la obediencia a las leyes universales de respeto y ternura no suprimen los defectos; todos somos falibles, capaces de malograrnos y así mismo todos somos capaces de enmendar y mejorar. Y también sabemos que a los defectos se los debe desaprobar para que su poder mengue a medida que nuestra entrega aumenta.

La solución no está en quitar los defectos sino en desaprobarlos. En hacerse cargo de si mismo y no en delegar a otros lo que nos corresponde por obligación, necesidad o provecho.

Al fin y al cabo, somos responsables de lo que decidimos y si la precaución nos acompaña, la tibieza se alejará de nuestro paisaje.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Medio muerto



En abril de 2008 envié un comunicado público a través de correos electrónicos, mi propio blog y otras redes sociales y allí denunciaba la incompetencia del Banco Pichincha. Hice públicos mis valores: la honestidad, la sinceridad, la paciencia y la compasión en el sentido budista. Hice pública mi vocación que ya era conocida por mis conocidos: ayudar al prójimo a través de la terapia y la docencia. Dejé claro quién era.

La semana anterior el juez primero de lo civil de Pichincha, después de haber esperado meses, quizá años (llevamos 4 años en este problema) emitió sentencia: No hubo daño moral del Banco Pichincha hacia mí. Y nuevamente me quedé reflexionando, realmente herido. Otra vez me enfrento a la negligencia y ahora no del banco sino frente a la JUSTICIA ECUATORIANA.

Hemos demostrado con documentos ese daño moral. Hemos probado que el Banco Pichincha secuestró nuestros fondos en febrero de 2007 tomando, sin mi consentimiento, el dinero de las personas con las que trabajo desde hace 10 años de manera pulcra e intachable.

Hemos demostrado que todo mi folio (documentación extensa donde había pruebas y más pruebas del daño moral) fue perdido ¿a propósito? de la sala judicial y de los archivos donde se ventila el caso.

Hemos demostrado la ineficiencia del abogado temporal del Banco Pichincha al llamarme a mí a confesión judicial sin siquiera saber que la persona a la que se estaba llamando era a su mismo cliente que casualmente lleva mi mismo apellido. ¿En confianza ………..siempre?

Hemos demostrado que se me negó el crédito sin explicaciones que, yo creo, por respeto se le debería dar a una persona cuando no se le va a brindar un servicio que la misma institución ha ofrecido. ¿En confianza….. siempre?

Hemos demostrado que alguien que sufre de un daño moral sufre de una depresión terrible. Estuve el hospital psiquiátrico durante una semana recuperándome de una depresión de 4 años a causa de los juicios.

Y yo sigo intacto. Pero estoy muy decepcionado de la justicia ecuatoriana. Parecería ser que un banco puede más que un Estado y eso no me deja ninguna garantía constitucional, ni de lejos.

Ahora estamos apelando pero estoy cansado y endeudado.

Lo que me mantiene fuerte es el espíritu de lucha que he aprendido de gente bella que me ha rodeado en estos momentos tan crudos y ahora quiero agradecerles: Lelis, su inteligencia me abruma; Diana, su caridad me hizo llorar de agradecimiento; Carmela, el amor en persona; Jonathan, Gabi, Raksha y Ramona, la amistad a toda prueba; Omar y Pía, la valentía de saber ser diferentes. La enorme cantidad de gente que ha estado conmigo y me ha dado la mano como si la de un Dios se tratara ha sido lo que mantiene mi pie casi firme. Pero estoy cansado.

Aún cuando lo esté, voy a seguir trabajando. Voy a pedir a todos mis amigos y amigas del taller Kairós que si conocen casos en los que una institución bancaria haya descalabrado a una persona o como en mi caso, una familia entera, se comunique conmigo a través de las redes sociales a las que estoy suscrito (hi5, facebook) o a través de mis correos electrónicos: taller_kairos@yahoo.com o lobokoalo@yahoo.com

Cuéntenme su historia, haré una investigación y creo que podemos llevar estos casos, que son abundantes, a un juicio justo.

Recuerdo algo que decía el Dalai Lama en una conferencia en Vietnam dada el 1 de febrero de 1996:

“El consejo de buda fue que evitásemos herir a los demás y a ser posible, que LOS AYUDÁCEMOS. Los demás seres son como nosotros que disfrutan con la felicidad y padecen con el sufrimiento. Si desarrollásemos un sentido de respeto hacia los demás y de preocupación por su bienestar reduciríamos el egoísmo que es el origen de todos los problemas y reforzaremos nuestro sentido de la benevolencia que es el origen natural de la bondad”

Si algo me sucede a mi o le sucede algo a mi familia, ya saben que pasó.

Gracias a todos por su amor que en bendita hora y a partir de esta circunstancia tan desagradable se ha desarrollado en lo más profundo de mi corazón porque yo TENGO A DIOS. EN CONFIANZA SIEMPRE………….

domingo, 14 de noviembre de 2010

Cautela en la cotidianidad



Un acercamiento a la mitología refresca nuestras bases antiguas cuyas raíces se hunden profundamente en la cultura griega y latina por la vía de nuestra herencia hispana.

Homero escribía los deslices de los dioses en sus novelas épicas y explicaba como se formaba su carácter tal cual son los humanos, llenos de defectos ennoblecidos por virtudes que, según el autor, se pueden trabajar día a día con la voluntad.

El mas famoso de los dioses por su enorme parecido con los humanos es Zeus, un dios que gozaba de los placeres de la carne principalmente el de la lujuria. Sin embargo, se le debe dar crédito a este dios libidinoso que cumplió a cabalidad su función: poner orden en el unvierso. Y para hacerlo tuvo que conocer a dos mujeres que le enseñarían esas grandes virtudes: Metis, la Prudencia y Temis, el Orden.

Las cosas marchan bien cuando la prudencia y el orden se combinan para generar y mantener el equilibrio en el universo no solo físico sino espiritual.

Una de las herramientas propicias para mantener ese equilibrio y llevar a la práctica una transformación interna es el manejo de los instintos y las pasiones. Modelar nuestras emociones básicas es un trabajo de tiempo completo y equivale a estar atentos a los síntomas que se presentan al rededor de nuestra propia neurosis.

Para llegar a ese dominio personal es adecuado hacer las actividades con el máximo esfuerzo, con determinación, con serenidad y sin fines egoístas. Allí está un sendero que hollar.

Y la fuerza que mueve todo esto a través de la sublimación es la fe. Para ser un individuo en desarrollo es importante luchar contra las tentaciones y analizar la situación con una mirada previsora

domingo, 17 de octubre de 2010

Miedo e Ignorancia


Los antivalores

Las actividades humanas están regidas por diferentes lenguajes: el articulado, por ejemplo, es el lenguaje que hablamos a partir de un alfabeto. El lenguaje de los gestos es el que nos sirve para llegar "al otro" (la alteridad) traspasando barreras interculturales. En cualquier parte del planeta la gente sabe cuando el otro está feliz o cuando tiene asco solamente por los movimientos de sus cejas y comisura de los labios.

Tenemos lenguajes cifrados como los de la policía cuando habla de un secuestro en clave detectivesca o el de los guías en los aeropuertos que dirigen el tráfico aéreo. En nuestra vida cotidiana todos conocemos el lenguaje como un cemento emocional, un salvoconducto que nos conecta con la cordura.

Los lenguajes son instrumentos que nos permiten evitar el aislamiento. De este modo, el gregarismo del ser humano lo obliga a asociarse, a vivir en comunas. El humano no puede vivir solo. Nietzsche tenía razón; en "Así hablaba Zaratustra" él dice una gran verdad: los humanos deben estar lejos de la soledad porque en ella se develará el monstruo interno que todos llevamos dentro. Y gracias al lenguaje articulado se evita el impasse de estar solo, ese momento que nos enfrenta con nuestras debilidades

Y a partir del lenguaje surge la axiología, una parte de la filosofía que estudia los valores. Recuérdese que uno comunica los valores, o ausencia de ellos, a través de las palabras o los gestos que utiliza.

Los valores éticos permiten a los humanos experimentar la conciencia, ese darse cuenta de lo que se está haciendo, y los utilizan como referente o como medida para juzgar lo adecuado e inadecuado de las conductas propias y ajenas.

Por lo tanto, los valores influyen en nuestras formas de estar en el mundo y de mantener el contacto con otros: pensar (cognición), sentir (emoción) y actuar (acción). Los valores se transforman en mapas que facilitan el recorrido sobre el territorio de una sociedad determinada. No en vano nos dice el refrán criollo "a donde fueres haz lo que vieres". Además, sabemos que los valores se integran a nuestra vida a través de la reflexión, de este acto crítico de las acciones de uno mismo; se integran a través de la práctica social y del conocimiento de las habilidades técnicas que sirven para direccionar la acción humana.

Una de las características fundamentales de la axiología es que supone un compromiso real y trascendente de la persona ante si misma y ante la sociedad en la que interactua. Un ser humano con valores se ejercitará en el derecho y respeto a la vida, en la verdad, la libertad, la equidad, la fraternidad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, todos ellos conceptos que nos hacen sentir parte de un grupo, que confirman nuestro espíritu gregario.

Y a todo esto se le opone el miedo

Miedo

Se lo define como una sensación de alerta y angustia por la presencia de un peligro o mal real.

Psicológicamente, el miedo es un pedido de auxilio a la conciencia para que esta tome decisiones y así pueda llevar a la acción alguna actividad que disminuya la tensión y alteración producida por los efectos fisiológicos del temor que se acerca. Recuérdese que lo que ahora definimos como ataques de pánico es una sensación descontrolada producida por ansiedad frente a un estímulo que generalmente no está presente. Además, la ansiedad se diferecia del miedo en su significado básico, cuando hay ansiedad generalmente el estímulo no está presente. En el miedo, el factor fóbico está presente.

Un miedo es la ausencia de valor y el valor por si mismo es producto del conocimiento de uno mismo y de la sociedad, por lo tanto si en nuestra vida no imperan los valores y la certeza de que ellos nos pueden guiar, entonces el miedo imperará

La ansiedad, en cambio, es una sensación subjetiva de desasosiego, intranquilidad y zozobra. En su manifestación física la ansiedad se revela a través de la angustia, la congoja, la senación de inquietud, la desazón y la preocupación.

Ignorancia

Todos somos ignorantes de algo pues a todos nos falta ciencia o noticias y no está mal serlo lo malo está en seguir siéndolo.

La ignorancia es la ausencia de fe, es el desconocimiento de algo, la incultura o falta de cultivo personal; es la ineptitud o la inconsciencia, la falta de luz sobre un tema, la torpeza e inexperiencia que nos lleva al error. La ignorancia está muy cerca de la pereza física y mental y su verdadero antídoto es la aptitud para hacer algo, aquello con lo que ayudamos al cosmos a seguir en equilibrio. Cuando damos la mano al TODO y hacemos lo que nos corresponde con conocimiento y aptitud desarrollamos por antonomasia la sabiduría.

Al fin y al cabo, saldremos del miedo teniendo la certeza de que se va a cumplir lo que esperamos (la fe) y saldremos de la ignorancia con la firme voluntad de querer entender el lenguaje del Cosmos o energía universal manifiesta en los pliegues de la vida, en los detalles.